martes, 16 de agosto de 2011

Productos de nocturnidad: Cristianismo, catolicismo, ciencia y creencia.

“Razón y corazón”
-“ Sigue sin entrarme en la cabeza cómo una sola mujer puede abrazar en un país libre una religión que la menosprecia frente al hombre... Es tan contradictorio...”
Decir eso es como afirmar que "Sigue sin entrarme en la cabeza cómo una mujer puede abrazar en este país a un hombre que la menosprecia..."
Pues es muy fácil: por amor.
No es contradictorio. O sí: Es el eterno conflicto “razón y corazón”. Hay personas que creen. Creen, de verdad, en Dios, en Jesucristo y en el Espíritu Santo. Y por eso abrazan el catolicismo. Porque amor y fe, son ciegos.


“Catolicismo y cristianismo. Razón y sentido de la vida. Ciencia.”
No me gusta nada la Iglesia católica. -No me gustan las “instituciones espirituales” en general.-
 
Pero en cuanto al Cristianismo –hablo de Cristianismo como simple creencia, despojándolo de todo lo demás: Iglesia; conclusiones fuera de contexto; leyes morales absurdas que realmente no tienen mucho que ver con la Biblia, y sólo han sido promulgadas por ser útiles como excusa para manipular a la sociedad en algún momento de la Historia- tengo una opinión muy distinta. No quiero, no puedo reducir al ser humano a simple razón. Porque hay una parte de nosotros que es algo más, que es espiritual. Que es intuitiva, y no racional.
La razón, admitámoslo, no llega a explicar nuestra realidad de forma completa, ni mucho menos. Ni la hemos hecho evolucionar hasta llegar a ese punto, ni nuestro cerebro puede abarcarlo aunque lo intentemos. Igual que no puedes afirmar la existencia de Dios, tampoco puedes negarla. Y aunque mi parte espiritual no esté dirigida a creer en que hay un Dios, me resulta útil para ponerme en el lugar del creyente y entender su postura. O para querer, confiar en el amor. O para creer en el ser humano en general. Todo esto hace que respete profundamente la fe de los demás. 
Su creencia no me hace daño. Su creencia, aunque se diga lo contrario, no hace daño a la persona que cree, tampoco. La creencia en sí ayuda a vivir más tranquilos, más felices. Pero no más engañados. ¿Por qué más engañados? ¿Qué diferencia hay, en este agujero negro de conocimiento, entre creer en la religión o creer en la ciencia?
Hay algo a lo que ni tú ni yo podemos llegar. Algo a lo que probablemente ningún ser humano puede llegar. De la misma manera que algunos creen en la ciencia como método para explicar el sentido de la vida, otros creen en un "algo” más espiritual.
Y yo, en una cosa u otra dependiendo de por dónde quiera llevarme mi mente –o yo a ella- en cada momento.

La ciencia no es perfecta, ni universal, ni expandible a todo. Y nuestro cerebro, a partir de ciertos niveles de abstracción, se ve sobrepasado. Así que a partir de ahí puedes explicártelo como quieras. Tan válida es, intentando valorar esto racionalmente y basándose en pruebas existentes -que no hay-, una teoría como la otra. El máximo es una partícula que puedo ver al microscopio, o el máximo es un Dios al que puedo rezar. Todavía no se ha conocido ninguna de las dos cosas.


“El cristiano es un borrego”

La espiritualidad no es mala. Es algo intrínseco al ser humano. (No la religión en sí, repito que hablo de la simple creencia, sin montaje eclesiástico ni manipulación moral.) El que no podamos explicarlo todo por la razón hace que haya personas que busquen algo más. Y me parece lógico. Es así. Y da igual que haya gente –que se considera superior intelectualmente, por cierto- que no quiera entenderlo. Pero me molesta muchísimo que no se respete a un cristiano sólo porque cree en Dios. Y que se infravalore su inteligencia. Porque, en el fondo, están unos igual de ciegos de razón que los otros de espiritualidad.


Y me da tanto miedo que la religión nos retrase como que la ciencia nos haga avanzar sin frenos.”
(Tan malo es un extremo como el otro. Pero, repito: un cristiano medio que lleva su fe integrada en su vida cotidiana como le resulta más cómodo, no hace ningún daño.)
Yo no prefiero ninguno de los dos caminos (ciencia/religión) para cubrir ese hueco de conocimiento. ¿Por qué? Porque no me resultaría útil saber si existe o no un Dios. Si tuviera que escoger alguno, si quisiera saberlo, sería el científico. Pero no me interesa. Y si hay alguien que desea intentarlo, que investigue, claro. Que trate de descubrir algo, nadie se lo impide. Aunque dudo que la ciencia nos de una respuesta aceptable en esto: por el punto de abstracción que nuestro cerebro no es capaz de sobrepasar. Aclaro: Que no podemos entender el sentido primero y último de la vida, aunque exista razón física, lógica y tangible que lo explique. Que, como seres humanos, tenemos una barrera biológica que no nos deja comprender a ese nivel. Y esto es lo que nos da la espiritualidad. Llámalo espiritualidad, llámalo “libertad”, llámalo vacío, llámalo ignorancia. Un área de libre albedrío, inexplicada, que tenemos por naturaleza. Eso es Dios. Haces con ella lo que quieras, pero es así. Estamos limitados, y fuera de ese límite eres libre de imaginar, pensar, o inventar el razonamiento que te apetezca.


“Machismo, xenofobia, homofobia” 
Claro que la religión influye en la educación en ese sentido, pero no debería. Porque realmente, si tenemos en cuenta lo único en lo que se basa el cristianismo, véase:
1) Creer en Dios –la creencia es simple creencia, no añade prejuicios-
2) La Biblia.
La Biblia, leída y comprendida literalmente, y no manipulada por las instituciones históricas, no es machista, no es xenófoba, no es homófoba. De hecho promueve valores muy interesantes y útiles socialmente.

El catolicismo, simplemente, ha hecho con el cristianismo lo mismo que los gobiernos con las teorías éticas y morales: moldearlo para que sirva a sus intereses. Con consecuencias muy graves en muchas ocasiones.
 Pero, por ello, me parece importante distinguir entre “católicos apostólicos romanos” y simples creyentes cristianos.


“Opio del pueblo”
Cada uno hace con su espiritualidad lo que desea.
 Es algo individual, íntimo, y que no considero criticable.
-  Si quieres buscar la existencia de la partícula primaria, por razonamientos lógicos, todos los días de tu vida; para llegar a una conclusión científica completamente verdadera, me parece digno de admiración. Como no se ha podido demostrar que exista un Dios, es un campo no explicado y en teoría cabe la posibilidad de que encuentres una respuesta.
- Pero si otra persona quiere simplemente sentarse y hablar con "Dios", y relajarse, viviendo su vida en paz, como si de meditación se tratase; si con eso ya tiene suficiente y no necesita plantearse la máxima abstracción y razón última del universo porque cree tener la respuesta que le tranquiliza... (Como tampoco se ha demostrado la no existencia de Dios, esta persona también juega con otra explicación posible)

¿Quién es más “tonto” de los dos? ¿Dónde está el opio? ¿Es la espiritualidad lo que limita tu razón, o es tu razón la que limita tu espiritualidad...?


“Yo: En la cuerda floja”
Así que hasta que uno de los dos lados no me de pruebas, no dejaré de dudar de unos y de otros, o de creer a medias a unos y a otros. Pero siempre entendiendo por qué alguien puede decantarse por cualquiera de los dos. -Por empatía, puedo (y debo) comprenderlo.-

Intentemos entender que igual que los cristianos creen en la posibilidad de la existencia de Dios, muchos otros creen en la posibilidad de que la ciencia pueda explicar el sentido de la vida. Pero una y otra, no son más que posibilidades, porque no hay evidencia. Dos caminos, dos posibilidades sin respuesta. Así que, desde mi punto de vista, igual de válida es, en este momento, cualquiera de las dos posiciones.

Podría decir que lo que menos me gusta es que los cristianos dan por hecho que ya han llegado a su conclusión, sin tener realmente pruebas. Y lo bueno de los científicos es que todavía siguen buscando.
Sin embargo, pensándolo bien, tiene que ser así. El asunto racional/espiritual: Unos necesitan algo externo en lo que basarse, otros se basan en algo instintivo y profundo, mucho más difícil de explicar. Lo espiritual no necesita evidencias, así que no puedo exigírselas.

El ser humano es muy complicado. Ni lo puedes reducir a pura lógica ni a puro instinto. Es la eterna lucha. Es su encanto.
Y yo lo veo desde fuera, y no sé qué lado me da más pena, en el que estoy yo, que es el descreído; o el que tiene fe. No lo sé, la verdad...


“Ciencia: ¿la nueva religión?”
No creo en ninguna “religión espiritual”. Pero tampoco creo en la ciencia. 
La fe se basa en algo intangible, intrínseco, profundo, instintivo, intuitivo. Y es algo muy básico, simple. Es porque sí. Y es así porque es así, y no puede ser cambiado porque lleva con nosotros desde el principio de los tiempos.
Sin embargo, la ciencia, ya sea biológica o ética, moral… La ciencia evoluciona constantemente. Pero esa ciencia está también en manos de unos privilegiados, que son los que nos proporcionan pruebas y razones para creer y comprender sus teorías. Y aceptarlas, y aplicarlas. ¿Qué pasa si la ciencia no es absoluta y por dos caminos aceptables científicamente se llega a conclusiones contradictorias? ¿Podría ocurrir? ¿Quién te dice a ti que no? ¿Dónde está el límite de la ciencia? ¿Lo tiene? ¿Es unipolar?
Y esos privilegiados, intelectuales estudiosos, ¿qué son? ¿Son dioses? No, son humanos. Limitados. Son sus límites los que acotan el campo científico. Donde el ser humano no puede llegar, la ciencia tampoco podrá. Y si el ser humano tiene fallos, tiene debilidades, tiene imperfecciones, ¿no se verán estas también reflejadas en la ciencia?
Si el ser humano puede ser manipulado, la ciencia también puede serlo. ¿Un científico puede ser manipulado para servir a un fin que yo veo como “malo”? ¿Se puede conseguir que un grupo de científicos encuentre razones para convencer a una sociedad de que, por ejemplo, las mujeres somos superiores a los hombres? Si te dan pruebas, si hacen una tesis con evidencias, siguiendo uno de esos caminos de la ciencia, tendrás que creerlo. Porque la ciencia es tu religión. ¿O no?
Yo soy una descreída. No confío del todo ni en la ciencia. No, porque es producto del ser humano, y es manejada por nosotros. Y por tanto, no puede ser perfecta, ni universal. Creer a ciegas en la ciencia sin cuestionarla es como creer a ciegas en cualquier otra actividad humana. No lleva a conclusiones válidas.

Creo en la duda. Creo en cuestionarme todo.